Con los niños a cuesstas

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sábado, 2 de febrero de 2013

Mas La Sala - Ermita de l'Erola

Esta vez nos hemos acercado a la localidad de Viladrau para realizar una salida algo larga, pero bastante suave en cuanto a desnivel, visitando la masía La Sala, lugar de nacimiento del famoso bandolero catalán Joan Sala i Ferrer, más conocido como Serrallonga, y subiendo hasta la ermita de l'Erola. El recorrido corresponde a la ruta nº 6 de Els Camins de l'Alba dedicado a Les Guilleries - Collsacabra (Editorial Alpina), aunque nosotros hemos variado algo el recorrido para hacerla un poco más larga y menos monótona.

Distancia: 11 km.
Tiempo: 4 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 2 horas 30 minutos, sin paradas

Mapa de la ruta (Ed. Alpina)

La excursión comienza en el parking del restaurante El Molí de la Barita, apenas tres kilómetros antes de llegar a Viladrau, subiendo desde Seva. Dejamos el coche frente al restaurante y seguimos por la carretera en dirección a Viladrau unos doscientos metros hasta encontrar una pista a la derecha que conduce al Club de Polo de Viladrau. La carretera no está muy transitada, pero no deja de ser eso, una carretera, por lo que vigilaremos a los más pequeños.

La Barita

Dejamos la carretera y bajamos hacia el club de polo

Bajamos hacia la hípica y cruzamos la Riera Major por un desvencijado puente de madera. Una vez al otro lado tomamos el camino de la derecha cruzando nuevamente la riera por un puente de piedra. Podríamos seguir por la pista de la izquierda, que nos conduciría igualmente a la masía La Sala (de hecho es el itinerario que recomienda la guía), pero quizás sería más monótono. Bordeamos los establos donde están los caballos siguiendo todo el cercado de madera y subimos por un sendero bastante amplio que sigue paralelo a la riera de Montcalvell, quedando ésta a nuestra izquierda.

Cruzando el puente de madera...

...y ahora el de piedra, más consistente

"¿A dónde irán esos homínidos a estas horas de la mañana?"

Bordeamos todo el establo..

...y seguimos por el sendero paralelo a la riera

El sendero es muy agradable y tranquilo. Nos acompaña el ruido del agua de la riera, que tras la nevada de mediados de semana, baja con bastante agua. Pasamos junto al Prado de la Sala que, sin duda, sirve de pastura para las reses o los caballos, a tenor de los restos orgánicos que abundan en el lugar. Seguimos adelante y cruzamos un castañar, aunque la vegetación dominante en esta parte del recorrido está compuesta de robles y encinas.

Avanzando por el  sendero

Posando junto al prado

Pasamos por un pequeño castañar

Llegaremos a un punto donde hay una gran encina a nuestra izquierda y el sendero gira hacia la derecha. Aquí lo abandonamos para seguir un caminito que desciende hasta la riera y, que tras cruzarla por encima, nos llevará por una zona algo boscosa hasta la masía La Sala.

Punto en el que abandonamos el sendero

Bajando hacia la riera

Llegando a la masía

Mas La Sala

Joan Sala i Serrallonga nació en este lugar el 23 de Abril de 1594, siendo el quinto hijo de una familia de nueve hermanos. La edificación, restaurada y enclavada en un bonito lugar (en primavera debe ser espectacular), tiene forma rectangular y destaca la torre adosada que servía de defensa. Actualmente, la masía es propiedad privada, por lo que debemos ser cautelosos y educados y procurar mantenernos fuera del recinto.

Con Jan observando la edificación

Vista lateral del edificio

Dejamos atrás el Mas La Sala y subimos hasta la Sala Nova, quedando la masía a nuestra izquierda para seguir un pequeño camino que atravesando un robledal nos conducirá hasta la masía Can Gat. Encontraremos una gran piedra en la que hay pintada la palabra Erola en rojo, primera de las muchas señales que veremos durante el camino hasta llegar a la ermita del mismo nombre.

Dejamos atrás el Mas La Sala

Pasamos junto a la Sala Nova tomando el camino de la izquierda

Jan se anima a hacernos una foto

Primera señal hasta la Ermita de l'Erola

Desde este punto el camino hasta la ermita de l'Erola no tiene pérdida. En cada bifurcación un letrero nos mostrará por dónde debemos seguir. Saldremos a la pista que conduce a Can Gat para abandonarla por la izquierda y, tras una suave ascensión, alcanzar la ermita.

En cada cruce una señal nos indica por dónde seguir

Un ternero desayunando junto con su madre

Abandonamos la pista a Can Gat como nos marca la señal

Can Gat

Llegando a la ermita de l'Erola


Alcanzamos la explanada que hay en la parte trasera de la ermita y que todavía conserva algo de la nieve caída esta semana. La ermita es un edificio de planta rectangular y que servía de refugio para los monjes de Sant Segimon en los meses de invierno en que más apretaba el frío. Documentada ya en el año 1582, cuenta la leyenda que en este lugar fue dónde se encontró la virgen por un buey de Can Gat. La imagen era venerada por los feligreses para proteger a sus hijos de la viruela. Obviamente la encontramos cerrada y no podemos visitarla. Es un buen lugar para almorzar y descansar un rato.


Ermita de l'Erola

Descargando las mochilas...

...y repondiendo fuerzas

Pasamos un buen rato en la ermita. Tras comer algo los niños se van a la parte trasera a jugar con la nieve que queda, mientras la madre saca su vena artística y hace un pequeño muñeco de nieve. Yo, por mi parte, me dedico a deambular por los alrededores y contemplar Sant Segimon desde la distancia.


Lanzando bolas de nieve

La madre, orgullosa con su creación

Finalmente, dejamos atrás la ermita bajando por el sendero que hay a la derecha (mirando de frente la ermita) que nos llevará a cruzar el Torrente de l'Erola. Atravesamos ahora un castañar con bonitos ejemplares y en suave descenso llegamos hasta la masía de Can Bosc.


Bajamos hacia el torrente de l'Erola

Erik cruzando sobre unos troncos

Se atraviesa ahora un bonito castañar

Can Bosc

Frente a la masía hay una fuente que mana agua. La masía está compuesta de tres edificios, aunque no se ve a nadie y parece deshabitada. Continuamos nuestro camino hasta encontrar un sendero que sube a nuestra derecha. En este punto nos desviamos del camino principal para visitar la mina conocida como el Cau de les Guilles, ahora una pequeña cavidad de unos cinco o seis metros de profundidad.

Font de Can Bosc


Dejamos atrás Can Bosc

Cau de les Guilles

Entramos a visitarla

Jan explorando la cavidad

Tras visitar la mina, volvemos por nuestros pasos al camino, que tras un giro a la izquierda desemboca en una amplia pista. Desde la mina, podríamos seguir el sendero (se trata del meridiano verde) hasta alcanzar el Mas el Molins y desde allí enlazar con la pista. Nosotros, con las botas algo cargadas de barro, preferimos la comodidad de la pista para este tramo de la excursión. Desde el camino divisamos a nuestra derecha el Mas el Molins, mientras a nuestra izquierda ondea la senyera en la cima del Turó del Pou d'en Sala. Cruzaremos una verja que bloquea el paso de los coches y seguiremos pista abajo hasta cruzar la riera Mayor.

No somos los únicos que deambulan por estos caminos

¡Ahí va, hemos encontrado un reno!

Mas el Molins

Cruzando la riera al final de la pista

Una vez atravesada la riera, seguimos por la pista dejando atrás un sendero que sale a la izquierda y que conduce hasta la depuradora y algo más adelante lo abandonaremos para seguir por un caminito que sale a la derecha.

Continuamos recto

Nos desviamos por este camino de la derecha


Seguiremos avanzando paralelos a la carretera hasta cruzar nuevamente la riera por un puente de piedra. Pasaremos por la Font de les Amatistes y un kilómetro más adelante desembocaremos en la pista que rodea el club de polo. Solo nos restará cruzar nuevamente la riera Major por el puente de madera y bajar por la carretera hasta el coche.

Cruzamos la riera por un puente de piedra

Font de les Amatistes

Llegamos por fin a la pista....

...y solo nos queda rodear el club de polo 

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