lunes, 13 de octubre de 2014

Puig de les Agulles (Garraf)

Visitamos nuevamente el parque natural del Garraf para subir hasta una de sus modestas cimas y conocer la vertiente Este que nos era desconocida. Además, la excursión presenta otros alicientes como el castillo d'Eramprunyà (que encontramos cerrado) y la cueva de la Mare de Deu de Bruguers, una pequeña cavidad donde hay una figura de la virgen y cuyo emplazamiento le dará un punto de emoción a la salida. El punto de partida es la ermita de Bruguers, en el kilómetro 4,7 de la BV-2041, que lleva desde Gavá a Begues. Hay una pequeña explanada donde dejar el coche, aunque un cartel indica que pertenece al restaurante que allí hay. Nosotros como lo encontramos cerrado no tuvimos problemas, pero no puedo afirmar categóricamente que se pueda dejar el coche si no nos vamos a quedar a comer.


Distancia: 8 km.
Tiempo: 4 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 2 horas 30 minutos, sin paradas


Mapa de la ruta - Ed. Alpina

Nos ponemos en marcha subiendo por la rampa de cemento que queda frente a nosotros hasta la explanada que hay en la parte trasera de la iglesia. Allí encontraremos las marcas blancas y rojas del GR-92 que seguiremos en toda la excursión. Nos enfilamos por el sendero en fuerte subida y a los pocos metros encontramos la Roca Foradada, uno de los atractivos de la ruta.


Subiendo por la rampa de la iglesia

Inicio del sendero

Jan se ayuda de las manos para superar la subida


Roca Foradada

La madre sube a la roca en un extraño arrebato de valor


A partir de aquí, iniciamos una fuerte subida por un camino bastante descompuesto, en ocasiones trepando por encima de algunas grandes rocas. Desde el mismo sendero se divisa la cueva de la Mare de Deu de Bruguers, y los peques me preguntan como vamos a entrar allí si no llevamos material de escalada. La verdad es que desde el camino impresiona su emplazamiento. Posteriormente comprobaremos que no es tan difícil acceder a su interior. Un poco más arriba de la roca Foradada, a la derecha, hay una pequeña gruta a la que accedemos por un empinado sendero. La gruta, más bien una pequeña balma, destaca por las formas onduladas que hay en su parte superior, moldeadas por el agua y el viento con el paso del tiempo.



La cova es visible desde el sendero

La subida continúa entre las rocas rojas

Nos desviamos del camino para visitar la gruta

El acceso es un pelín complicado

Detalle de la gruta

Curiosas formas que volveremos a ver en la cueva


Regresamos al sendero tras la visita y continuamos el fuerte ascenso por este difícil camino que, mediante varias lazadas, nos conduce hasta una explanada a los pies del castillo de Eramprunyà. Desde aquí sale otro sendero que conduce a la cueva de la Mare de Deu de Brugers, a donde iremos a la vuelta, después de coronar la cima del Puig de les Agulles.


La subida sigue siendo fuerte

Algunas imágenes de la virgen decoran el camino

Explanada a los pies del castillo


Seguimos el poste indicador del GR-92 e iniciamos la subida hasta el castillo. Si pensábamos que lo más duro de la subida ya lo habíamos superado, los primeros metros del sendero nos sacan de nuestro error. Por fortuna, el camino hasta el castillo no es muy largo y en apenas diez minutos nos plantamos frente a la entrada, cerrada por una verja.


Seguimos el camino marcado

La subida tiene miga en algún punto

El acceso al castillo, cerrado


El castillo d'Eramprunyà era una de las muchas fortalezas fronterizas que se levantaron en Catalunya en la época de la invasión árabe. Su visita es guiada cada primer domingo de mes. En este enlace encontraréis toda la información relativa al castillo. Nos ponemos en marcha por una amplia pista en ligera bajada donde encontramos algunas formaciones rocosas bastante peculiares.


Dejamos atrás el castillo y seguimos por la pista

Jan refugiado en una pequeña balma

Otra curiosa roca

Estas rocas se asemejan a un dolmen

Seguimos la pista algo menos de un kilómetro hasta encontrar a la derecha un poste indicador del GR que nos desvía de la pista por un sendero en ligera subida. Desde este punto tenemos buenas vistas hacia el castillo (que queda a nuestra espalda), mientras que frente a nosotros podemos observar el Puig de les Agulles, próximo objetivo de la excursión.


Dejamos la pista en este punto...

...y continuamos por este sendero empedrado

Atrás queda el Castell d'Eramprunyà

Frente a nosotros el Puig de les Agulles

Seguimos el sendero pasando por una zona bastante pedregosa y algo incómoda. En todo momento seguimos las marcas blancas y rojas del GR92, perfectamente señalizado a lo largo de todo el camino. Llegamos frente al Puig de les Agulles y comenzamos a rodearlo por su parte derecha hasta alcanzar la Collada de la Clota, punto donde se cruzan varios caminos. Tan sólo hay que seguir los postes para continuar por un senderito en subida que queda a nuestra izquierda.


Esta parte se hace más pesada por el calor

Llegando a la Collada de la Clota

Aquí sólo hay que seguir lo que marcan los postes

El sendero continúa por un pinar...

...y desemboca en una pista forestal


El sendero nos conduce hasta una pista forestal que seguimos a la izquierda hasta que, nuevamente, las balizas del GR nos hacen abandonala y continuar por otro sendero con tramos de fuerte subida en algún  punto. Este camino nos deja en una explanada desde la que se accede a la cima del Puig de les Agulles.


Continuamos por la psita forestal

Aquí la abandonamos para seguir por el sendero

La sombra se agradece

Algún tramo un poco más complicado

Jan en la explanada con la cima al fondo


Un estrecho sendero nos conduce casi sin desnivel hasta la cima del Puig de les Agulles, desde donde las vistas son estupendas de la zona del Baix Llobregat, Gavá, el canal olimpic, el aeropuerto, Castedefells, el castell d'Eramprunyà, la Morella. Lo más bonito, sin embargo, son las rocas que dan nombre a la montaña, agujas pétreas que se levantan desafiantes por su cara suroeste.


Erik descansando en la cima

La tropa formando un trenecito

Puig de les Agulles, 547 m.

Las rocas que dan nombre al lugar

Una foto al guía de la excursión

Descansamos un rato, aprovechando que no hace mucho viento, y damos cuenta del tentempié que traemos. Volvemos por nuestros pasos y en un descenso algo fatigoso por la calor, nos plantamos nuevamente en la explanada que hay a los pies del castillo d'Eramprunyà, descansando otro poco protegidos por la sombra del pinar antes de bajar a la cueva de la Verga de Bruguers.



De vuelta sufriendo los rigores del calor

De nuevo en el pinar a los pies del castillo

Sendero hacia la cueva

Ruinas del Castell d'Eramprunyà

Nos colocamos de espaldas al castillo y frente a nosotros sale un sendero que no está señalizado para dirigirnos a la cueva. El sendero se bifurca y continuamos por la derecha pasando por encima de un murete de piedras. El camino no es muy evidente en algunos puntos. Para orientarnos deberemos dirigirnos hacia las ruinas que hay frente a nosotros y una cruz que veremos más tarde, cuando lleguemos a las ruinas. Pasadas éstas, econtraremos a la izquierda una canal equipada por un cable de acero por donde bajaremos hasta la cueva.



La cueva aparece a la izquierda bajo la cruz

Pasamos junto a las ruínas

Llegamos a la canal

La bajada, a pesar de ser bastante inclinada, no la encontré peligrosa. El cable está en buenas condiciones y agarrándonos a él superamos el desnivel fácilmente. Llegamos a los pies de la cueva. Aquí si que hay que tener cuidado con los pequeños. Para acceder al interior hay que agarrarse al cable y subir por la piedra. Es un tramo muy aéreo y hay que ser muy prudente para no llevarnos un susto. Subo yo primero y ato un cordino a los críos para que suban un poco más seguros, aunque con prudencia y ayudándolos un poquito tampoco sería necesario. Lo dejo a elección de cada uno.



Bajando por la canal agarrados al cable

En algún punto no es necesario cogerse al cable

La cueva vista desde abajo

La entrada es la parte más expuesta



El interior de la cueva es bastante reducido, no más de dos personas o un adulto con dos niños es recomendable. Encontramos infinidad de objetos que las personas que llegan dejan repartidas por los huecos que el agua y el viento han formado en la roca. Una pequeña imagen de la virgen preside el lugar. Hay que ser respetuoso con los objetos que encontremos y procurar no  tocar nada, sobre todo los niños, que ya sabemos que son curiosos por naturaleza. Las vistas son impresionantes y la sensación de encontrate en el nido  de un ágila es muy fuerte.


Jan espera mientras preparo la cuerda


Los niños mirando las figuras que decoran la gruta

Infinidad de objetos que dejan los visitantes

Detalle de las formas que ha adquirido la roca con el tiempo

Ofrendas

Erik me hace una foto dede el interior de la gruta


Tras visitar la gruta en turnos, volvemos a subir la canal ayudándonos del cable y volvemos al sendero que nos conduce nuevamente al pinar. No hay que salirse del sendero en este tramo cercano a la cueva, lo digo sobre todo por los niños, ya que vamos bordeando el risco y es mejor acabar la excursión en el restaurante que en urgencias.



La madre encabezando la marcha

A veces es mejor ayudarse de las manos

Rectos sin salirnos del sendero


Una vez en el pinar, ya sólo nos queda bajar hasta la ermita para dar por concluida la excursión.