Con los niños a cuesstas

Con los niños a cuesstas

viernes, 19 de agosto de 2016

Puig Estela

Punto culminante de la Serra Cavallera, el Puig Estela era una montaña que hacia mucho tiempo deseábamos subir. Para su ascensión decidimos iniciar la marcha desde la ermita de Sant Martí d'Ogassa, subiendo hasta la Portella d'Ogassa, collado que separa la preciosa mole del Taga del resto de la sierra, en lugar de hacerlo desde la Font Roda, al otro extremo de la cadena. Es una ruta muy bonita, aunque tiene sus pequeñas dificultades. La subida desde la ermita hasta el collado es constante y exigente (450 m. de desnivel) y posteriormente, antes de alcanzar la cima del Puig Estela, hay que superar una elevación rocosa algo incómoda. De todas formas no presenta ningún tipo de problema para nuestros críos si están ya habituados a caminar por la montaña. Como he dicho al principio, el punto de partida es la ermita de Sant Martí d'Ogassa. A la entrada de Sant Joan de les Abadesses, antes de cruzar el puente, nos desviamos a la izquierda hacia Ogassa. Desde aquí seguimos los indicadores hacia la ermita, desviándonos a la izquierda por una estrecha pista cimentada que nos conducirá hasta ella. La pista, aunque estrecha, está en perfecto estado, nada que ver con la última vez que pasé por allí.


Mapa de la ruta - Ed. Alpina


Distancia: 8,5 km.
Tiempo: 5 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 3 horas (sin paradas)


A pesar de llegar temprano y ser día laborable, ya hay varios coches en el pequeño aparcamiento que hay junto a la ermita. El sendero, señalizado por marcas amarillas y puntos verdes hasta la Portella d'Ogassa, queda frente a nosotros al otro lado de la carretera. Nos ponemos en marcha entrando en zona boscosa, y pronto comenzamos a ganar altura. Llegamos a un desvío señalizado donde tomamos el ramal de la derecha, por la izquierda iríamos hacia el Coll de Jou y el refugio de Sant Jordi.


Ermita de Sant Martí d'Ogassa

Inicio de la ruta

Caminando nuestros primeros metros

Desvío señalizado

El sendero deja atrás el pequeño bosque y salimos a unos prados donde hay reses pastando y un abrevadero. Nos desviamos unos metros para no molestar al ganado, y continuamos ascendiendo paralelos al arroyo que lleva el agua de la Font del Freixe, a la que llegamos unos minutos más tarde. Hay gente que bebe agua de esta fuente. Yo no lo recomiendo, pues es zona de pasto y nada te asegura que no esté contaminada, pero bueno, es sólo una opinión personal y no me consta que a nadie le haya dado un patatús por beber. Así que, a la libre elección del interesado.


El camino desemboca en una zona de pastos

Pasamos el cercado

Las reses saciando su sed

Dejamos atrás el ganado...

...y proseguimos nuestro ascenso

Al fondo, la Portella d'Ogassa

Junto a la Font del Freixe


Dejada atrás la Font del Freixe, el sendero se empina un poco, pero gracias a las lazadas que hace, la subida no se hace muy pesada. Conforme vamos ganando altura las vistas hacia el sur son mejores. Poco a poco, y para nuestra sorpresa, superamos sin mucho esfuerzo el desnivel y nos plantamos en la Portella d'Ogassa, un collado desde donde se tienen una vistas hacia el Taga y la Serra Cavallera realmente bonitas, con sus prados verdes que parecen sacados de una película de dibujos animados.


A partir de aquí la subida se endurece

Vistas hacia Sant Martí d'Ogassa

El collado cada vez más cerca

Un poco más de esfuerzo...

...y llegamos al collado

Jan disfrutando de las vistas desde la Portella d'Ogassa

Vistas hacia el Taga

Y vistas hacia la cadena de la Serra Cavallera

Una vez en el collado, giramos a la derecha y bordeamos el montículo que tenemos delante. Una vez al otro lado, en lugar de seguir por el sendero que baja ligeramente hacia la izquierda, nos desviamos a la derecha buscando la cresta de la elevación que queda frente a nosotros y que es la antesala del Puig de Coma d'Olla.


Jan descansando un poco antes de seguir la marcha

Seguimos este sendero que se dirige hacia la cresta

Vistas al Puigmal

La subida es algo exigente, aunque queda compensada por las vistas que tenemos. A nuestra izquierda se puede observar toda la zona montañosa de Núria y Ulldeter, el Canigó y el Costabona entre otros muchos. Abajo unos prados preciosos y al fondo Pardines. Una vez arriba, ya divisamos el montículo de piedras que indica la cima del Puig de Coma d'Olla, de 1938 m. Atravesamos el prado llaneando hasta alcanzar esta pequeña cima de la Serra Cavallera, donde paramos a descansar un poco.


Comenzamos a subir siguiendo el sendero

Atrás queda la Portella d'Ogassa y el Taga

La tropa en plena subida

Pardines

A la izquierda el hito que marca la cima del Puig de Coma d'Olla


Puig de Coma d'Olla, 1938 m.

Nos tomamos un descanso


Dejamos atrás esta pequeña cima y cruzamos una zona bastante plana conocida como la Coma Llonga. El verde del paisaje es espectacular. Frente a nosotros se levanta una elevación que tendremos que superar para alcanzar, por fin, la cima del Puig Estela. Es, quizás, la parte más complicadilla de la ruta, pues es una zona rocosa que hay que bordear ligeramente por la derecha.  De todas formas, sólo hay que seguir las marcas amarillas para no desviarnos del camino. Nos ponemos a ello y poco a poco la ascendemos divisando finalmente el hito de piedras que señala la cima del Puig Estela.


Hay se superar esa elevación

Atravesando la Coma Llonga

El sendero al principio es sencillo

Jan en plena subida

El montículo rocoso que hay que superar

Jan el primero, guiando al equipo

Al fondo se divisa el Puig Estela

Jan coronando la última elevación


Una vez superado este obstáculo, ahora sí, frente a nosotros tenemos la cima del Puig Estela. Cruzamos la amplia cresta herbosa y llegamos hasta el hito de piedras que marca su cima. Las vistas son realmente extraordinarias y como hace una mañana estupenda, nos tiramos un buen rato en ella.



Sólo nos queda subir esta loma herbosa

Jan alcanzando la cima

¡Eres un fenómeno!

Jan ya ha encontrado un buen sitio donde descansar

Puig Estela, 2013 m.

Qué bien se está cuando se está bien


Nos ponemos nuevamente en marcha deshaciendo el camino hasta la Portella d'Ogassa, a un ritmo bastante lento, pues, no me canso de decirlo, el paisaje y las vistas son extraordinarias.


Abandonando el Puig Estela

Seguimos toda la cresta otra vez

El Puig Estela cada vez más lejos

Bajamos con cuidado por la zona rocosa

Cruzando nuevamente la Coma Llonga

Otra vez en el Puig de Coma d'Olla

Ya divisamos la Portella d'Ogassa y el Taga

Bajando hacia el collado

Desde el collado tenemos la posibilidad de ascender al Taga. No creo que lleve más de una hora subir hasta la cima con los niños y, si el día es bueno, merece la pena. En nuestro caso, aunque nos hacía gracia volver a subir una montaña que nos encanta, los cúmulos que se iban formando nos aconsejaban regresar al coche (la previsión indicaba tormenta para la tarde y se cumplió) y comer en Ogassa, dejando para la cena los bocatas que llevábamos en las mochilas. Así, que ponemos la directa y bajamos los 450 metros de desnivel que hay hasta la ermita.


Bajando desde el collado

El sendero nos permite perder altura con rapidez

Las vacas se han marchado a una colina próxima

Finalizando la excursión

Como he dicho, cogemos el coche y nos dirigimos a Ogassa donde comimos en el restaurante Can Costas. Merece la pena, buen precio y comida excelente, además de un estupendo servicio.