domingo, 14 de septiembre de 2014

Orgues de Ille-sur-Tet

La Catalunya Nord tiene algunos rincones muy bellos y dignos de ser conocidos más allá del Carlit o el Canigó. A las faldas de éste último, tanto por su vertiente norte como por la sur, hay un par de sitios que voy a describir en ésta y la próxima entrada, que si bien no son propiamente una ruta de montaña, sí que merecen la pena ser visitados si estamos pasando unos días por la zona. Son los Órganos de Ille-sur-Tet y las Gorges de la Fou. Ambos pueden visitarse en un día (hay dos horitas escasas de coche desde Barcelona hasta cualquiera de ambos sitios y una distancia de 40 minutos entre ellos). Nos ponemos en marcha y seguimos la autopista hasta cruzar la frontera. Una vez en el lado francés seguimos la autopista hasta la segunda salida (nº 42 Perpiñan sur, Prades). Luego solo hay que seguir los indicadores hacia Prades (N116). Una vez en esta carretera, a los quince minutos la abandonamos para entrar el el pueblo de Ille-sur-Tet, siguiendo los indicadores que nos llevarán hasta el Site des Orgues, un sorprendente conjunto rocoso con vistas al Canigó formado a través del tiempo por el efecto del agua y el viento.




Duración de la visita: 1 hora y media, tomándolo con calma


Dejamos el coche en el aparcamiento y entramos en la caseta donde se compran las entradas (4,5 euros, los menores de 10 años no pagan). Nos entregan los tickets y un folleto a modo de mapa. Comenzamos a caminar por un sendero de interpretación paralelo a una riera que al parecer cuando llueve lleva mucha agua. No es el caso hoy, que está completamente seca. Para amenizar el camino (casi 800 metros) han colocado unas estatuas de hierro representando algunos animales e incluso un esqueleto de dinosaurio. Pasamos junto a una masía donde pastan un par de ponis hasta llegar a la entrada del recinto.


Inicio del sendero

Jan al inicio del camino

Esqueleto de dinosaurio

Llegando a la entrada


Llegamos a la entrada y le entregamos los tickets al empleado que hay junto a una pequeña caseta. Accedemos al interior y salimos a una gran explanada desde donde se nos presenta la imagen más conocida de este lugar.



Formaciones a la entrada del recinto

Los órganos

La chimenea de las hadas

Vista frontal de los órganos

Detalle de la pared



Las paredes rocosas alcanzan una altura de 12 metros. Se les conoce popularmente como las "Señoritas del sombrero, debido a la capa más dura de roca que tienen en su parte superior y que, al resistir mejor la erosión, les confiere esa forma tan peculiar.


Una solitaria señorita del sombrero

Con Jan en la explanada

Detalle de los "órganos"

Observando las paredes


Continuamos la visita siguiendo el sendero de interpretación que nos lleva de una formación a otra. Sorprende saber que toda esta zona fue en su momento una colina Si nos fijamos en los "sombreros" en intentamos unirlos nos daremos cuenta de la cantidad de roca que el agua y el viento se han llevado con el paso del tiempo.


Los peques junto a una columna muy erosionada

Estas columnas están muy desgastadas

Siguiendo el sendero hacia la formación más grande

Detalle de la parte izquierda

Aún queda algo de vegetación en la parte superior


Estamos delante de una paisaje que está condenado a desaparecer con el tiempo por efecto del agua y la erosión. Un paisaje que lleva millones de años y que año a año cambia de fisonomía hacia su lenta, pero progresiva, extinción.


El efecto de la erosión es palpable

El Canigó al fondo

Avanzando por el sendero

Detalle del sombrero, más compacto que el resto de la roca


Continuamos nuestra visita entre las paredes rocosas y el sendero nos lleva a la parte posterior del circo. El lugar es muy frágil. Puedes ver la composición arenosa de las rocas y con detalle la parte superior, más dura y que mejor resiste la erosión, que forma el "sombrero".


Otra bonita imagen de los órganos

Otra formación aislada

Entrando en el interior de la zona rocosa

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Jan aguantando las columnas como Sansón

Llegando al final del sendero interior

Detalle de una bonita chimenea


Volvemos por el sendero hasta la explanada para tener una última visión global del lugar. Podemos apreciar el canal que abre el agua cuando resbala por las paredes de la roca, creando profundos surcos y formando esas figuras que recuerdan a los órganos de una iglesia y que dan nombre a lugar.


Las rocas se alzan cual dedos de un gigante dormido

Vistas al Canigó desde los Organos

Otra bonita chimenea

La madre, junto a la roca

Otra bonita formación

Dando por acabada la visita


Conviene tomárselo con calma y detenerse para apreciar esta maravilla de la naturaleza. El circo no es muy grande y la visita nos nos llevará más de una horita. Una vez finalizada, cogemos el coche y nos vamos hacia Arles-sur-Tech, en la otra vertiente del Canigó para visitar las Gorges de la Fou.