martes, 4 de noviembre de 2014

Cogulló d'Estela - Roc d'Auró

Al sur de los Rassos de Peguera  se encuentra uno de los mejores miradores de la comarca del Berguedà. Esta bonita excursión nos permitirá ascender a dos auténticas atalayas desde donde las vistas son realmente estremecedoras. El Cogulló d'Estela y el Roc d'Auró son dos moles agrestes y rocosas que se levantan a modo de cuernos sobre los prados del collado d'Estela, centinelas que nos dan la bienvenida conforme nos acercamos a los Rassos de Peguera. Es una excursión con bastante desnivel acumulado y, sin ser peligrosa, sí que requiere de toda nuestra atención con los más pequeños cuando subamos a la cima del Cogulló. El punto de partida de la excursión es la ermita de la Mare de Deu de Corbera, a donde accederemos desde Berga por la carretera que conduce a los Rassos de Peguera hasta alcanzar el desvío a Espinalbet. Tomamos esta pista estrecha y asfaltada que cruza las cuatro casas que componen el pueblo y que, después de varios kilómetros, nos llevará hasta la ermita.



Mapa de la ruta - Ed. Piolet



Distancia: 8 km.
Tiempo: 6 horas, con paradas *
Tiempo para un adulto: 3 horas, sin paradas

* Recomiendo tomar como referencia el tiempo que doy para un adulto y no el nuestro. Nosotros hicimos muchas paradas, comida incluida, y no es válida.

Dejamos el coche junto al muro de la ermita y nos preparamos para ponernos en marcha. Frente a nosotros se levantan orgullosas las dos moles que vamos a intentar hollar. Al otro lado de la pista sube un senderito señalizado con las marcas blancas y amarillas del PR C-73, que seguiremos durante gran parte de la ruta. La subida es fuerte desde el comienzo. Caminamos por un bosque de pino negro muy bonito, cruzándonos con un imitador de Killian Jornet, que en su profundo deseo de rebajar sus marcas, por poco se nos lleva por delante.


El Cogulló d'Estela y el Roc d'Auró

Frente a nosotros comienza el sendero

Dejando atrás la ermita

Despacito que la subida es fuerte


Poco a poco vamos ganando altura hasta desembocar en una pista que seguiremos por la izquierda, en ligera bajada y que nos llevará hasta los restos de la masía Can Deu, donde hay varias reses pastando, lo que parece despertar el apetito entre los miembros de mi tropa y que nos lleva a realizar la primera de las muchas paradas del día.


Jan tirando del resto de la familia

Llegando a la pista

La seguimos en ligera bajada

Can Deu

Las reses desayunando

Y los homínidos, también


Tras matar el gusanillo, seguimos el sendero que continúa por detrás de los restos de la masía hasta llegar a un claro donde en lugar de las marcas blancas y amarillas, encontramos una serie de hitos. Quizás yo no las supe ver, las marcas del PR, pero lo cierto es que siguiendo los hitos volvimos a dar más adelante con las marcas, por lo que debe de tratarse de algún tipo de atajo. Alcanzamos una bifurcación señalizada que por la derecha nos llevaría hacia el Pla de la Cresta y el Coll del Tagast. Nosotros, haciendo caso a las marcas blancas y amarillas, seguimos por la izquierda, guiándonos también por numerosos hitos de piedra repartidos por el camino.


Seguimos el sendero

Enormes paredes rodean los prados de Plans del Tagast

Pequeño prado donde seguimos los hitos de piedra

Desvío, nosotros hacia la izquierda

Comienza ahora una dura subida por un atajo, guiados por los hitos de piedras, que cruza en varias ocasiones una pista forestal bastante degradada y herbosa. Estamos llegando a los prados de Plans de Tagast, un lugar encantador con unas vistas preciosas hacia Berga y el Catllaràs. Ni que decir tiene que hay que hacer otra paradeta para descansar, tomar fotos, beber agua y disfrutar de las vistas. Qué narices, de eso se trata y, además, hace un día estupendo que invita a tomarse la excursión con mucha calma. Yo me acerco hasta la Font del Tagast, desde donde continúa el camino  que a través del Coll del Tagast nos llevaría hasta la Torreta dels Enginyers.


Dura subida por un sendero bastante descompuesto

Alcanzando los prados

El Coll del Tagast, desde los prados

La madre tomando aire tras la subida

Font del Tagast

Hala, a recuperar fuerzas

Giramos hacia la izquierda cruzando los prados siguiendo el sendero que a veces se difumina. Sin embargo, numerosos hitos de piedras señalan el camino allí donde se pierde el rastro. Es una de las partes más bonitas de la excursión. Eso sí, los prados están moteados de redondas heces vacunas, las cuales no señalan ningún camino, así que hay que evitar dejarse guiar por ellas y seguir tras los hitos de piedras.


Los hitos nos ayudan allí donde se pierde el sendero

Dejando atrás  Plans de Tagats

Aquí el sendero es más evidente

Una cara contenta

Los prados son realmente bonitos

Estamos rodeando la base del Roc d'Auro. El camino se introduce ahora en una zona boscosa, se estrecha y en ligera bajada vamos a parar a una pista forestal, que hacia la derecha nos llevará hasta el Coll d'Estela.


El sendero se estrecha y baja...

...hasta la pista forestal que conduce al collado

El Cogulló d'Estela

La pista nos conduce hacia los prados

Coll d'Estela


Hemos alcanzado el collado desde donde "atacaremos" las dos cimas del día. Nueva parada junto a la Font d'Estela, un lugar precioso donde decidimos que comeremos y echaremos la siesta tras las ascensiones.


Font d'Estela

A coger fuerzas para la subida

Cecina, ¿de León? No, del Alcampo

Junto a la Font d'Estela hay en una roca pintada una flecha de color azul que señala el camino hacia la cima del Cogulló. Caminamos por los prados paralelos a una alambrada hasta llegar a un cartel de madera que nos indica la dirección a seguir. A partir de este momento nos guiaremos por las marcas verdes que, pintadas en las rocas, nos llevarán  hasta la cumbre.


Señal pintada en la roca

Subimos hacia los prados superiores

Seguimos la alambrada

Camino a la cima


A partir de aquí hay que tener cuidado con los pequeños. El camino asciende por un estrecho sendero, algo aéreo, cruzando una pequeña tartera, que nos llevará hasta un tramo equipado con un cable de acero colocado para ayudarnos a superar una zona de rocas.


Vistas desde el camino

El sendero tiene una fuerte caída a la derecha

Alcanzamos el paso equipado

Jan el primero en subir ayudado del cable

La madre, cerrando el grupo

Una vez superado este primer obstáculo, el sendero hace un giro hacia la derecha y las marcas nos conducen hasta una estrecha grieta por la que deberemos subir. Vuelvo a repetir lo de tener controlados a lo pequeños. Es una zona bastante aérea y el sendero muy estrecho, Cualquier tropezón o empujón nos puede dar un susto.


Jan mirando la caída que tiene la ladera

Grieta que hay que trepar

Erik encabezando el grupo

Y la madre, cerrándolo


Superado este nuevo obstáculo, el camino pasa ahora por la parte más expuesta y aérea de la ascensión. Sin ser peligroso, reitero lo de tener controlados a los pequeños. Las marcas verdes nos conducen por el camino, que rodea la roca para encarar la cima desde la parte posterior.


El sendero hace un giro derecha - izquierda

La caída es importante

Un parapentista nos saluda antes de hacer cima

Rodeando el Cogulló

La cima, ya a tocar


Una última trepada nos separa de la cima. La encaramos con cuidado y nos plantamos en ella, saludados por un auténtico enjambre de hormigas voladoras que nos obliga a echar mano del repelente para poder permanecer unos pocos minutos y hacernos la fotos de rigor. Las vistas son auténticamente extraordinarias: Catllarás, Serra de Picancell, Montseny, Rassos de Peguera, Port del Comte, Serra de Busa.


Últimos metros hasta la cima

Jan, el primero en coronar el Cogulló

Cogulló d'Estela, 1869 m.

Un servidor, junto a la cruz

La madre, con vistas hacia Berga

El Calleja-team

El Roc d'Auró, próximo objetivo

Iniciamos el descenso con mucho cuidado, destrepando hasta alcanzar el senderito. En la bajada pasamos nuevamente por la brecha y el paso equipado con el cable hasta llegar nuevamente los prados del collado.


Abandonando la cima

De vuelta en el sendero

Jan bajando por la grieta

Mejor "culear" en lugar de cogerse del cable

En los prados con el Cogullo al fondo


Volvemos a la Font d'Estela y, por su parte superior, cruzamos una alambrada y seguimos el sendero muy marcado que en fuerte subida se introduce en una zona boscosa. Pasamos junto a la fuente del Porró de Puigventós (a la izquierda del camino hay un senderito que te lleva a otra fuente) y salimos a un claro donde a nuestra derecha un hito de piedras marca el punto en el que comienza la ascensión al Roc d'Auró.


Roc d'Auró

El sendero nos introduce en zona boscosa

Font del Porró de Puigventós

Hito de piedras

A partir de este punto comienza una subida por un autentico pedregal de rocas esparcidas por toda la ladera donde la única referencia que tendremos son los continuos hitos de piedras que, a modo de las migas de Pulgarcito, nos llevarán hasta la cima.


Subiendo por la ladera

Los hitos nos marcan el camino

Cada pocos metros encontramos uno


Poco a poco vamos superando el desnivel hasta alcanzar un pequeño collado donde encontramos pintadas en las rocas marcas amarillas y rojas a modo de senyera. Las seguimos, desviándonos hacia la derecha y llegamos a otro tramo equipado  con una cadena por el que trepando se accede casi a la cima.


Ahora seguiremos las marcas pintadas en la roca

El sendero aquí es más visible

La cadena nos ayudará en esta trepada

Erik encabezando el grupo

Unos metros más y alcanzamos la cima del Roc d'Auró. Aquí no hay hormigas que nos molesten, lo que aprovechamos para pasar un buen rato y disfrutar de las vistas, que realmente lo merece. Si vamos con niños, hay que echarles un ojo. La cumbre es muy aérea y no muy ancha, así que nada de empujones por salir en la foto o selfies arriesgados.


Jan a punto de coronar la cima

Los primeros en llegar

Roc d'Auró, 1948 m.

Una foto de cima para mis peques

Vistas al pantano de La Baells

El Cogulló d'Estela desde la cima del Roc d'Auró


Bajamos por las rocas donde está instalada la cadena, y guiándonos nuevamente por los hitos de piedras llegamos hasta el amplio sendero que viene del Coll d'Estela. A la derecha, el camino nos llevaría hasta la Torreta dels Enginyers, y podríamos volver bajando por el Coll del Tagast. Así, si queremos hacer un recorrido más completo, ésta es la mejor opción. Personalmente me seducía más la idea de comer tranquilamente en los prados del collado d'Estela y disfrutar del estupendo día que hacía, en lugar de ascender una cima que no tiene mucho mérito, es fea y las antenas que la coronan no ayudan a mejorarla. En fin, para gustos, los colores. Así que, con el voto unánime de la tropa bajamos nuevamente hasta el Coll d'Estela para comer.


Bajando agarrados a la cadena

Jan prefiere culear

Nuevamente en el sendero

Nos desviamos para visitar la otra fuente

De nuevo en los prados del Coll d'Estela



Tras comer apaciblemente y echar un sueñecito recogemos y nos ponemos en marcha bajando por la pista hasta el senderito que nos llevará hasta los prados de Plans del Tagast. Desde aquí, seguimos los hitos y las marcas del PR, pasamos otra vez por Can Deu y llegamos sin novedad a la ermita de la Mare de Deu de Corbera.


Bajando por la pista

Cruzando los prados

Atrás queda Plans del Tagast

Pasando junto a Can Deu

Nuevamente en la ermita


La ermita está cerrada, pero podemos entrar por un pequeño pórtico hasta una terraza interior y disfrutar de la vistas.