Con los niños a cuesstas

Con los niños a cuesstas

viernes, 8 de julio de 2016

Mola d'Estat o dels Quatre Termes

Fácil excursión por las montañas de Prades cuyo único inconveniente para los más pequeños son los 14 kilómetros que se tienen que cubrir. Se trata de una ruta con poco desnivel, ideal para la primavera o el otoño, que nos llevará hasta la Mola d'Estat o dels Quatre Termes, un espectacular mirador de estas montañas. El nombre de esta elevación procede del hecho que cerca de su cima confluyen los términos municipales de Prades, Rojals, Vimbodí y Montral, lugar en el que hay levantada una mesa de piedra conmemorativa, que también visitaremos. A la Mola d'Estat se puede acceder desde varios puntos, siendo los más frecuentes Farena y Rojals. Nosotros escogemos esta última opción que, aunque larga, es mucho más cómoda para los niños. Así que desde Montblanc, accedemos a Rojals por la TV-7042, una carretera que en sus primeros cinco o seis kilómetros tiene muchas curvas y que hay que tomar con calma para evitar mareos en el asiento de atrás.


Mapa de la ruta - Ed. Piolet


Distancia: 14 km
Tiempo: 5 horas 30 minutos, con paradas
Tiempo para un adulto: Poco menos de  4 horas


Dejamos el coche en el pueblo y caminamos toda su calle principal, al final de la cual continúa en forma de pista forestal. La excursión no tiene perdida, está perfectamente señalizada en todo su recorrido, en especial su primera mitad en la que seguiremos las marcas blancas y rojas del GR-171. Pronto llegamos a un poste indicador que nos hace abandonar las pista (por la que regresaremos) y seguir por un pequeño senderito que nos hará atravesar unos campos para introducirnos el el Barranc de la Baridana.


Por las calles de Rojals

Continuamos por la pista siguiendo las marcas del GR

Punto donde abandonamos la pista

El GR se convierte en un pequeño sendero...

... que cruza estos campos


El sendero desciende ahora hacia el lecho del barranco, quedando a nuestra izquierda el lecho seco de un torrente. La vegetación es muy frondosa, compuesta en su mayor parte de encinas. A nuestra derecha se levanta un pequeño risco que en algún punto forma pequeñas balmas, y en alguna de ellas todavía hay restos de antiguas edificaciones.


El camino se introduce en el barranco

El sendero sigue las marcas del GR

Pasamos bajo un pequeño risco

Una pequeña pausa

El camino sigue bordeando el risco

Restos de una construcción que aprovecha una pequeña balma

Ganamos un poco de altura y salimos a una pista forestal que viene del Coll de la Mola. La seguimos hacia la derecha, pero sólo unos metros. Encontramos un poste indicador que nos señala un sendero empinado que se dirige hacia Els Cogullons. Comienza aquí la parte "durilla" de la excursión. Se trata de una subida, al principio algo fuerte pero que se modera conforme avanzamos, que nos llevará hasta el refugio de Els Cogullons. Al principio la vegetación está compuesta principalmente por encinas, pero conforme vamos ganando altura, se impone el pinar.


El sendero desemboca en esta pista

En este punto comienza la subida hacia Els Cogullons

El terreno un poco descompuesto

Avanzamos cruzando este pinar

Pasamos junto a un depósito de agua para usar en caso de incendios y un poco más adelante por la Font del Grevol, un pequeño caño de agua que mana junto al camino. En este punto se unen nuestro camino con el sendero que viene desde Farena y unos metros más allá divisamos el Refugi dels Cogullons.


Pasamos junto a un depósito de agua

Punto donde enlaza el camino que sube de Farena

Ya divisamos el refugio

Refugi dels Cogullons

El refugio está situado sobre un montículo al pie del camino. Su acceso es sencillo, pero está cerrado. Como decía aquel: "si hay que ir se va, pero ir pa ná...", así que seguimos nuestro camino hacia el Clot del Llop. El camino planea y llega a una bifurcación donde el GR-171.4 baja hacia el Coll de la Mola por nuestra derecha. Nosotros seguimos rectos por la pista forestal que en una ligera subida nos conduce hasta el Clot del Llop, donde hay colocada una figura de la Virgen de la Misericordia.


Seguimos nuestro camino sin subir al refugio

La pista planea ahora dejando a la izquierda el PR C-20.2

Desvío del GR 171.4 que lleva al Coll de la Mola

El camino ahora asciende ligeramente....

...cruzando un frondoso pinar

Llegando al Clot del Llop

Erik junto al poste que aloja la imagen de la virgen

Giramos ahora hacia la izquierda para seguir nuestro camino. Por la derecha volveremos a Rojals. Siguiendo las marcas del GR llaneamos por la pista que nos lleva hasta un vértice geodésico, donde los críos se empeñan en subir. Les concedo el capricho y continuamos un poco más hasta llegar a la Mesa dels Quatre Batlles, una mesa de piedra colocada por el CE Reus en el punto donde convergen los términos municipales de Rojals, Vimbodí, Mont-ral y Prades.

Seguimos avanzando por la pista forestal

Llegamos al vértice geodésico

Dándole el caprichito al peque

Taula dels Quatre Batlles

Luego volveremos a descansar a esta lugar


Seguimos hasta un punto donde acaba la pista y un cartel nos indica que estamos el la Mola dels Quatre Termes. Cruzamos entre dos rocas y el senderito, realizando un giro a la izquierda, nos lleva hasta el borde del risco. Hay que tener cuidado con los niños para que no se acerquen al borde y que nos den un susto. En un extremo del risco hay dos cruces de hierro (antes eran tres, supongo que alguien se quiso llevar un souvenir de su visita al lugar), punto que marca la cima de la Mola d'Estat, o Mola dels Quatre Termes.


Punto donde acaba la pista

El sendero nos lleva hasta el borde del risco

Vistas hacia el lado izquierdo

Y hacia el lado derecho

Antes eran tres las cruces

Mola d'Estat, 1129 m.

Yo me acerco un poco más al borde


Las vistas son extraordinarias y no hace mucha calor, a pesar de estar casi a finales de junio. Pasamos un buen rato en el lugar, comiendo un poco y disfrutando de las vistas. En marcha de nuevo, regresamos por el mismo camino hasta la Taula dels Quatre Batlles, donde volvemos a hacer una pequeña paradeta, y continuamos hasta el Clot del Llop. En este punto seguimos rectos por la pista que queda frente a nosotros. No tiene ningún tipo de señalización, pero no hace falta. Sólo debemos seguirla y nos llevará hasta Rojals.



Otra parada en la mesa de piedra

De nuevo en el Clot del Llop

Continuamos rectos

El camino se vuelve ahora bastante monótono. La pista, amplia y en ligero descenso, no presenta ninguna dificultad. En un punto del camino, nos encontramos una víbora ibérica (escurçó ibèric), por suerte tan sólo una cría. He de decir que estas montañas, como las del Garraf o incluso Montserrat, son el hábitat natural de esta especie venenosa de serpiente, y aunque la posibilidad de encontrarte con una de ellas (y menos en medio de la pista forestal) es pequeña, siempre existe, por lo que hay que educar a los niños a no levantar piedras, tener cuidado donde nos sentamos a descansar y, sobre todo, que no imiten al tipo de la tele que agarra cada bicho que encuentra. La picada de esta serpiente es muy grave en niños y ancianos, pudiendo llegar incluso a producirles la muerte. Nosotros nos conformamos con fotografiarla a distancia y dejarle seguir su camino. Seguimos bajando por la pista, dejando a derecha e izquierda otras pistas que se cruzan con la nuestra, hasta llegar al Coll de la Mola.


El camino, plano y monótono

Escurçó ibèric

Seguimos siempre por la pista principal

Entramos en un pinar que nos protege del sol

Coll de la Mola


Entramos ahora en la parte final de la excursión cruzando por los Plans de Rojals, un precioso pinar bastante limpio por los rebaños de cabras que pastan por esta zona. Nos encontramos con uno de ellos y el pastor, muy amable y con ese acento catalán de esta tierra que me encanta, entabla conversación con nosotros, informándonos que guardan los rebaños por esta zona. Esta parte es rica en bolets, pues nos encontramos una caseta donde hay que presentar el carnet para poder cogerlos. Sin más cubrimos el último tramo hasta llegar a Rojals, finalizando esta sencilla pero larga excursión.


Vistas al refugio desde el camino de regreso a Rojals

Cruzamos los Plans de Rojals

Un pinar limpio gracias a las cabras

El camino sigue su suave descenso

Boletaires, aquí tenéis que presentar el carnet

Por las calles de Rojals


La excursión, aunque larga, no presenta ninguna dificultad. Conviene realizarla en primavera o en el otoño tardío, pues la calor debe ser sofocante en verano. Nosotros la hicimos a finales de junio, y aunque el día fue bastante soleado, no hizo calor, lo que nos permitió disfrutar de un estupendo día por las montañas de Prades.

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