Aprovechando estos días de vacaciones y tras haber recuperado las fuerzas de la excursión a Cabrera, nos decidimos a subir a la cima más alta de la montaña de Montserrat: Sant Jeroni, con sus 1236 metros. Tras consultar la previsión meteorológica tanto en TV3 como en el meteo.cat, donde nos indicaban un día soleado, cogemos las mochilas y nos dirigimos a Monistrol para tomar el cremallera que nos subirá hasta el Monasterio. Sin embargo, el día se presenta feo y bastante fresco. Una espesa niebla cubre todas las cimas del macizo y me pregunto porqué Alfred Picó abandonó los servicios informativos de la televisión pública catalana. La ruta para ascender a Sant Jeroni es la número 1 de la guía senderista de Montserrat publicada por la editorial Alpina, y que, básicamente, consiste en subir hasta el Pla de les Tarántules con el funicular y allí tomar el Camí nou de Sant Jeroni, para luego regresar al monasterio por el camino viejo y el Pla dels Ocells.
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| Mapa de la ruta - Editorial Alpina |
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| A punto de subir al cremallera |
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| Llegamos al monasterio en un día muy gris |
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| El monasterio desde el Funicular de Sant Joan |
Una vez bajamos del funicular de Sant Joan, cogemos el camino señalizado de la derecha que hay junto al Aula de Natura (no hay pérdida posible, todo está perfectamente indicado). Superamos una barrera de madera, entiendo que para evitar el paso de bicicletas, y seguimos en suave pendiente por un camino conocido como Camí de Sant Jeroni per la serra de les Paparres.
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| Comenzamos a caminar superando la barrera |
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| Seguimos por un camino en muy buen estado |
Casi de inmediato encontramos una bifurcación con un pequeño sendero que baja hacia el Torrente de Santa María y que nos llevaría de vuelta al monasterio. Seguimos recto y pronto aparecen las primeras grandes rocas de la montaña de Montserrat: la Momieta, la Momia, l'Elefant, la Prenyada, etc. Refugiada en las faldas de estas grandes rocas divisamos la capilla de Sant Benet, edificada en 1927 sobre los restos de la antigua ermita.
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| Las primeras grandes rocas, entre ellas l'Elefant |
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| La capilla de Sant Benet apunto de ser cubieta por la niebla |
Un poco más adelante aparecen cuatro de las rocas más famosas de Montserrat: la Gorra Frigia, Magdalena Superior, Magdalena Inferior y la Gorra Marinera. Vemos a un par de escaladores subiendo a la Gorra Frigia, y la verdad tiene mérito, en especial con la niebla que, en esos momentos, tapa la cima.
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| La Gorra Frigia en primer término |
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| Panorámica desde el camino |
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| Un escalador subiendo la Gorra Frigia |
Seguimos avanzando, dejando a nuestra izquierda un camino que conduce a la ermita de Santa Magadalena. Pasamos a los pies de la Gorra Frigia y nos dirijimos hacia el mirador de la sierra de Les Paparres, cruzando por medio de dos grandes paredes rocosas. A la izquierda salen las escaleras que te llevan al mirador. Subimos, aunque la espesa niebla no nos permitió ver casi nada, sobre todo del sector del Bruc y Collbató.
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| Con Jan junto a la roca Trencabarrals |
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| El Trencabarrals |
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| Pasamos entre dos paredes rocosas |
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| Todos en el mirador |
Bajamos del mirador y continuamos nuestra ruta pasando de largo un caminito que por derecha baja al Pla dels Ocells. Pronto nos encontramos con la mole del Cavall Bernat y la del Cap de Mort. Finalmente llegamos a la bifurcación en la que se unen el Camí Nou con el Camí Vell, que es por donde volveremos al Monasterio
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| Cavall Bernat a la derecha |
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| Cap de Mort |
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| Practicando la escalada libre |
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| Cruce entre el Camí Nou y el Camí Vell de Sant Jeroni |
Por fin llegamos a la ermita de Sant Jeroni, donde volveremos para comer, y seguimos subiendo en busca de la cima. Tras unos metros por un sendero agreste, pasamos a subir primero por un camino encimentado y posteriormente por las escaleras hasta llegar a la cima, deteniéndonos antes en el mirador de Mossèn Cinto Verdaguer, donde hay un monolito en memoria del poeta montañero. No hace falta decir que la visibilidad era nula.
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| Pasamos de largo por la ermita de San Jeroni |
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| Ascendemos hacia el mirador |
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| Junto al monolito de Mossèn Cinto |
Bajamos del monolito y comenzamos a ascender las escaleras que nos llevarán hasta la plataforma que hay en la cima, donde una rosa de los vientos colocada por el Centre Excursioniste de la Comarca del Bages señala todas las montañas más relevantes, desde el Aneto o el Canigó hasta el más modesto Montcau. Las vistas deben ser impresionantes en un día claro. Nosotros no tuvimos tanta suerte y debimos conformarnos con una ligera visión entre la niebla de la zona de Monistrol.
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| Erik subiendo los últimos peldaños |
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| Jan y detrás Mª José |
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| Cima de Sant Jeroni, 1236 m. |
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| Jan celebrando una nueva cima |
Junto a la plataforma hay un montículo donde están colocados los vértices geodésicos y un pluviómetro. Con Erik me acerco para hacernos una foto en esta cima alternativa, que seguramente antes de la construcción de la plataforma debía ser la cima original (ésto es una suposición mía). Es una zona peligrosa, hay que tener cuidado y sólo subir si el niño es responsable, pues un poco más allá los "espadats" o acantilados tienen una caída de 600 metros.
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| Con Erik junto a los vértices geodésicos y el pluviómetro |
Como desde la cima no podíamos ver nada y los estómagos nos recordaban que se acercaba la hora de comer, bajamos hasta la ermita de San Jeroni y aprovechando que no había nadie, almorzamos en su porche protegiéndonos del frío que comenzaba a apretar. Despúes deshacemos el camino hasta la bifurcación con el Camí Vell de San Jeroni que tomamos para bajar hasta el monasterio. Si los niños están cansados o no están acostumbrados a caminar, es mejor volver por el Camí Nou hasta el Pla de les Tarántules y coger nuevamente el funicular de Sant Joan. El camí Vell tiene bajadas pronunciadas en zig-zag y muchas veces caminas por el lecho seco del torrente de Santa María, zona muy pedregosa y difícil para niños no entrenados.
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| Ermita de Sant Jeroni |
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| Inicio del Camí Vell |
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| El sendero es bastante complicado |
Siguiendo el curso del torrente pasamos por las bases de las rocas que antes hemos visto desde el camino: el Cavall Bernat y el Cap de Mort. Despues de un rato caminando llegamos al Pla dels Ocells, cruce de caminos en un pequeño claro del bosque. Seguimos hasta llegar a los restos de la ermita de Santa Ana, destruida en la guerra del francés.
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| Las Gorras Friga y Marinera a nuestras espaldas |
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| Restos de la ermita de Santa Ana |
Bajamos por las interminables escaleras, conocidas como las Escaleras de los Pobres, pues tiempo atrás por aquí había una casa que acogía a mendigos y vagabundos, hasta llegar al Pas dels Francesos, una enorme brecha entre dos grandes rocas, en medio de las cuales hay una larga escalera. El nombre tiene su origen en el hecho de que por aquí entraron parte de las tropas que ocuparon el santuario el 25 de julio de 1811.
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| Erik a punto de cruzar el Pas dels Francesos |
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| Pas dels Francesos |
Seguimos bajando las inacabables escaleras y pronto divisamos el Monasterio. Poco a poco se van disipando las nubes y cuando llegamos hace una tarde estupenda. Aprovechamos para tomar un café y hacer una visita a la Moreneta. Encontramos muy poca gente para ser semana santa, quizás porque el día a primera hora no acompañaba. Cogemos nuevamente el cremallera y damos por finalizada la excursión.
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| El Monasterio ya a la vista |
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| Junto a la estatua del Abat Oliba |
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| Con Jan celebrando el último desafío conseguido |