Con los niños a cuesstas

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jueves, 4 de septiembre de 2014

Sant Sadurní de Gallifa

Volvemos a la montaña tras las vacaciones y elegimos para la ocasión Sant Sadurní de Gallifa, una montaña redondeada que se caracteriza por sus riscos (o cinglera, en catalán) y por la ermita románica que le da nombre. Encajonada entre la sierra del Farrel y los cercanos Cingles de Bertí, tiene unas bonitas vistas desde el borde del risco que hay en la parte trasera de la ermita. Es una cumbre más del listado de las 100 que propone el reto de la FEEC, así que nos dirigimos  allí para intentar sumar nuestra 42ª cima. Hay que dirigirse hacia Sant Feliu de Codines, y una vez en esta localidad, seguir por la BP-1241 hasta el km. 12,6, punto en el que a la derecha hay una pista cerrada que conduce al Mas de la Roca. Dejamos el coche en un pequeño espacio al inicio de la pista (solo hay sitio para un par de vehículos) y nos ponemos en marcha.

Distancia: 8 km.
Tiempo: 4 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 2 horas 45', sin paradas


Mapa de la ruta - Ed Alpina



Pasamos al otro lado de la cadena y empezamos a caminar por la pista como si nos dirigiéramos hacia la masía, obviando una pista que sube a la derecha al poco de comenzar la caminata. La pista es cómoda, en ligera subida y rodeados de pinos y encinas. A la izquierda entre la vegetación asoma el Mas de la Roca.



Pasamos al otro lado de la cadena

Caminando tranquilos por la pista

El Mas la Roca a los pies de los riscos de Sant Sadurni


Seguimos avanzando por la pista hasta que ésta hace un giro a la izquierda, donde continúa por encima de un puente. A la derecha hay un sendero señalizado con un poste indicador por donde debemos continuar. Unos metros antes de llegar al desvío hay los restos de un antiguo horno de cal.


Antiguo horno

En este punto abandonamos la pista

Poste indicador que marca el sendero


Subimos ahora por un camino estrecho hasta que unos pocos metros más adelante, el sendero se bifurca. Nos desviamos a la izquierda, dejando de lado el que marcha de frente. Hay unos hitos de piedra en este punto que marcan el camino. Continuamos por este senderito hasta llegar a la riera de la Pinassa, completamente seca, y continuamos por el sendero que queda frente a nosotros, marcado nuevamente por un hito de piedras.


Seguimos por el senderito...

...hasta desviarnos por el de la izquierda

El hito nos marca el camino al otro lado de la riera

Subimos ahora por un estrecho sendero, a veces parece más una canal, con la abundante vegetación rodeándonos y arañando nuestras piernas. Encontramos algunas marcas blancas, amarillas y verdes que nos sirven de referencia, aunque menos de las que podríamos esperar. El camino va haciendo lazadas que nos ayudan a ir ganando altura poco a poco.


Esto parece la jungla

Algunas de las marcas que hay por el camino

A veces el sendero es una canal

Erik encabezando el grupo

Algunos árboles caídos.

Tras un buen rato de subida guiados por las pocas marcas que hay pintadas en troncos y rocas, llegamos a una bifurcación donde hay que prestar atención. Seguiremos por el camino de la izquierda, en subida, dejando de lado el que queda a la derecha que continúa recto y que (incomprensiblemente, supongo  que por error) tiene pintada una marca blanca y verde. Subimos suavemente y pronto llegamos a otra bifurcación donde un cartel de madera señala "Camí dels Feliuans".


Desvío: seguimos por la izquierda

Los peques tirando de la madre que se queda rezagada

Indicador de madera

Seguimos el camino que nos señala


Cruzamos ahora por en medio de un bosque de encinas y pasamos junto a un pequeño risco, justo antes de llegar al Coll de la Roca, fácilmente identificable por los estúpidos hierros colocados en medio de las dos enormes rocas, cuya función desconozco. Aquí nos tomamos un descanso para comer algo.


Continuamos con nuestra subida

Esta parte del camino es muy bonita

Los peques tirando de la madre

Un buen descanso

¿Practicando yoga o disfrutando de las vistas?

Coll de la Roca

Superamos el paso y llaneamos un ratito hasta una nueva bifurcación donde abandonamos el camino por un senderito en subida a nuestra izquierda, siguiendo siempre las marcas blancas y verdes. Un poco más arriba salimos a una explanada donde se cruzan  varias pistas. Es el Coll de Sant Sadurní. Un poste indicador nos señala dos posibles caminos para alcanzar la cima. Si seguimos la pista por la izquierda, será más larga pero más suave la subida. Si somos unos campeones como el Calleja ese de la tele, podemos seguir por el sendero en fuerte subida que queda frente a nosotros


Pasando entre los hierros

El camino más cómodo en este punto

Llegando al Coll de Sant Sadurní

Obviamente escogemos el camino difícil y emprendemos la subida por el senderito que cruza en alguna ocasión la pista. Tampoco mata la subida, y es más montañera. En quince minutos estamos en la explanada de la ermita.


Senderito hacia la cima

Nos cruzamos con la pista en un punto más arriba

La madre, rezagada, cierra el grupo

Jan siempre es el primero en llegar

Encontramos la ermita cerrada (la verdad, no esperábamos otra cosa) y ¡nadie en el lugar! Rodeamos la edificación y nos acercamos al mirador (el mirador de la guineu) que hay unos metros más allá. Cuidado con los peques y si tenemos vértigo, pues las vistas son espectaculares y si nos arrimamos mucho al borde, existe el riesgo de reencarnarse.


Los peques rodeando el edificio

Ábside de la ermit

Jan y su madre junto al borde del risco

Mirando hacia el vacío


Desafiando el vértigo

Se tienen noticias de la ermita desde el año 939. La casa que hay junto a ella es de 1714. Toda la ruta que hemos seguido es el llamado Camí dels Feliuans, que es el que seguían los habitantes de Sant Feliu de Codines cada 29 de noviembre para "l'aplec" de Sant Sadurní.


Ermita

Sant Sadurní de Gallifa, 951 m.


Tras pasar un buen rato y disfrutar de la tranquilidad del lugar, iniciamos el descenso por el mismo camino de la ida.





3 comentarios:

  1. Moltes gràcies Francisco per compartir una nova sortida.
    Els ferros del coll de la Roca pel que veig podrien servir per evitar que passin motos per allí i deteriorar els camins una mica mé o per a que no s`escapin les vaques, si és que hi han.

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    1. Graciès a tu pel comentari. Jo també vaig pensar que sería per que les motos no passesin, peró hi ha espai suficient per que puguin passar. De vaques no en vaig veure en tot el recorregut, així que estic amb tu en el tema de les motos. És l'explicació més assenyada. Salut

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  2. Buena excursión! Hoy la hemos hecho nosotros y lo hemos pasado muy bien.
    Muchas gracias por tu blog, nos encanta y nos da ideas... Vamos, en realidad las copiamos!
    Susana

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