Con los niños a cuesstas

Con los niños a cuesstas

martes, 19 de julio de 2011

Taga

El Taga es una de las montañas más emblemáticas de la Vall de Ribes. Su ascensión desde Bruguera, Pardines o la Portella de Ogassa es muy larga para los más pequeños. Sin embargo, la subida desde el Coll de Jou es apta para todos. El desnivel es de más o menos 400 metros y, aunque hay un par de tramos de fuerte pendiente, puede hacerse sin dificultad a poco que los niños estén acostumbrados a estas manías de sus padres de subir montañas. El camino no tiene pérdida. La cima del Taga siempre está presente y el sendero está muy marcado.

Mapa de la ruta - ICC


Se puede dejar el coche en un pequeño parking que hay justo comenzar la bajada del collado. Cruzamos la carretera y nos enfilamos primero por un sendero bastante marcado y, una vez que se pierde, campo através buscando el cercado que nos servirá de referencia en gran parte de la subida y donde recuperamos nuevamente el sendero, ya bastante fresado. Hay que mantenerse alejado del cercado, pues veremos varios carteles anunciando que está electrificado. El día se presenta con nubes bajas que de tanto en tanto cubren la cima.

Iniciamos la subida por el sendero

Caminamos paralelos al cercado

Avanzamos como abueletes para llegar a la cima como niños

Las nubes cubren la cima...

...pero se disipan conforme subimos


Después de ascender algunos tramos bastante empinados, llegamos al Pla de las Cabanes, un pequeño llano que nos sirve para descansar y recuperar fuerzas. Un rebaño de vacas que se encuentran pastando nos cierran el paso. Para evitar molestarlas, las rodeamos por la derecha y más arriba volvemos al camino para seguir ascendiendo, poco a poco pues, a pesar de las nubes, el calor aprieta


Rebaño pastando

Dejamos atrás el Pla de les Cabanes

Un descanso para recuperar fuerzas


Volvemos a la carga, ya divisando la cruz blanca que corona el Taga. Cruzamos un paso alambrado y subimos por lo que considero la parte más dura de la ascensión, que nos lleva hasta un collado desde el que  sólo debemos seguir la cresta de la montaña por el camino para llegar a la cima.


Nuevamente en marcha

Ya divisamos la cruz del Taga

Superamos  el paso alambrado

Nos lanzamos a la última subida hacia el collado

Los últimos metros hasta la cima se convierten en una carrera entre los dos pequeños para coronarla en primer lugar. Claro, no hay color, entre un niño de 8 años y otro de 4, Erik vuelve a ser el primero. Ya veremos dentro de unos añitos, pues la forma física de Jan promete darle muchas alegrías. En esta ocasión, un servidor cierra el grupo y toda la familia  alcanza los 2040 metros del Taga.


Carrera por la cima

Erik celebrando una nueva cumbre

Mª José cubriendo los últimos metros

Taga, 2040 m.

En la cima encontramos muchos montañeros, algunos de cuatro patas. Desde la cruz nos dirigimos al vértice geodésico, punto más alto del Taga, y nos sentamos a descansar y comer algo. Se ha levantado aire y hace fresquito. así que abrigamos un poco a los niños. Entre nubes que vienen y van observamos  algunos de los picos que forman la Olla de Nuria y los pueblos que rodean al Taga.

Junto al vértice geodésico

Un vértice bastante concurrido por montañeros de toda clase

El viento sopla más fuerte y toca abrigarse

 Tras un buen rato en la cima iniciamos el descenso por el mismo camino, poniendo a nuestros cuádriceps a trabajar.

Iniciamos el descenso

Bajando hacia el collado

Cuando las nubes se disipan, aparecen las grandes montañas

Otras nubes, sin embargo, cubren parte del camino

Con calma llegamos nuevamente al Pla de les Cabanes, donde siguen las vacas pastando. En este punto, un grupo de esforzados ciclistas suben empujando sus máquinas con la idea de hacer cima y bajar montados en la bicicleta. No sé si el subidón de la bajada compensa el tremendo esfuerzo de llegar hasta arriba empujando trece o catorce kilos. Pero bueno, cada uno disfruta de la aventura a su manera.


Acercándonos al Pla de les Cabanes

Un descanso durante la bajada

Héroes en bicicleta

Finalmente alcanzamos el Coll de Jou sin novedad. Para llegar aquí veníamos desde Ribes, pasándo por Bruguera. A la vuelta decidimos seguir por la pista para ver la iglesia de Sant Martí de Ogassa y comer en el pueblo del mismo nombre. Toda la pista está asfaltada, aunque es muy estrecha y se debe circular con precaución.

Últimos metros hasta el coche

Jan sí que sabe: unos estiramientos para descargar las piernas...

...y una buena comida para recuperar fuerzas



6 comentarios:

  1. ¡Gracias por la información! Es la única buena que he encontrado en la red. Muy buena. Creo que nos será muy útil.

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  2. ¡Gracias por la información! Es la única buena que he encontrado en la red. Muy buena. Creo que nos será muy útil.

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    1. Gracias a ti por comentar. Disfruta de la excursión que es muy bonita.

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  3. hola, es muy estrecha la pista desde Bruguera al Coll de Jou?

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    1. Sí, es estrecha, pero perfectamente transitable. De todas formas es más habitual encontrarse ciclistas subiendo que algún coche bajando. Un saludo

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