Con los niños a cuesstas

Con los niños a cuesstas

martes, 1 de febrero de 2011

Sant Antoni de Camprodon

Siguiendo con las excursiones realizadas el año pasado, le toca el turno a la que efectuamos en el mes de agosto a Sant Antoni de Camprodon, cima de 1345 metros, y una de las rutas más típicas de la zona. Se puede subir  por tres puntos diferentes. Nosotros elegimos el más sencillo, que consistía en  coger  el mismo camino que se suele utilizar para bajar hasta Camprodón desde la cima, ya que los otros dos senderos de subida tienen tramos de mucha pendiente, son bastante resbaladizos por la humedad, y Jan era muy pequeño y comenzaba en esto del senderismo. Si los niños son algo más grandes, recomiendo la que sube junto al parking que hay a la entrada del pueblo. Hay tramos equipados con cadenas y cuerdas para agarrarse y no resbalar por la fuertes pendientes que encontraréis. Es un poco más difícil pero mucho más divertido. En total fueron unos diez kilómetros en suave pendiente con un desnivel de unos 350 metros.


Mapa de la ruta - Ed. Alpina

Dejamos el coche junto a la piscina municipal y enfilamos una carretera asfaltada en dirección al club de golf.  Frente a la font del Botàs tenemos la entrada al Club de Golf. Por aquí podemos coger en dirección a la font de Sant Patllari, cruzando los campos de golf y siguiendo las marcas del PR 186. Yo no quería arriesgarme a recibir un pelotazo cruzando con los niños. Esa mañana había bastante actividad en los campos, así que pasamos el club de largo hasta llegar a un desvío a la derecha, que tomamos, y tras cruzar una riera vemos que el camino se divide a derecha e izquierda. Cogemos el de la izquierda y nos dirigimos, ya en subida, hacia la fuente del  Boix.


Caminamos por la carretera hacia el campo de Golf

Llegamos a la font del Boix

Tras refrescarnos un poco, más por probar el agua que por cansancio, continuamos caminando en ligero ascenso. Pasaremos junto al monumento a Cèsar A. Torras, un pionero en la divulgación de rutas para caminar en Cataluña. Subimos rodeados de prados donde pasta el ganado de las masías que encontramos diseminadas a lo largo del camino..

Seguimos ascendiendo por la pista, a veces asfaltada

Monumento a Cèsar A. Torras

Vistas desde el camino

Ganado pastando

Tras merendarnos cuatro kilómetros de ascenso contínuo llegamos al Pla de Bonaire, donde dicen que puedes ver caballos en semilibertad. Los únicos que vimos nosotros, sin embargo, llevaban a sus dueños a la grupa. Desde este punto las vistas de todo el valle de Campodrón son excepcionales. Podemos divisar la ermita en la cima.


El camino es largo y hay que echarle una ayudita a Jan

Seguimos ascendiendo hasta el Pla de Bonaire

La ermita ya a la vista

Una vez llegados a este punto tenemos dos opciones para subir a la cima: la fácil, por unas escaleras que encuentras frente al camino, o la difícil, por un sendero de fuerte subida después de rodear la base de la montaña. Nosotros nos encontramos con un nutrido grupo de senderistas que iban a subir por éste último, y nos animamos a seguirles. Aunque la subida no es muy larga, si que es algo durilla, aunque nada del otro mundo, y, eso sí, mucho más divertida.


Ascendemos por el sendero...

...que cada vez se complica más

Finalmente llegamos a la cima donde se encuentra la ermita. El edificio data de 1702. Fue restaurado por la asociación Amics de Sant Antoni, que son los que se encargaron de instalar la rosa de los vientos que hay en la cima y que te ayuda a identificar algunas de las montañas que puedes alcanzar a ver desde allí. Ese día estaba cerrada, por lo que no la pudimos visitar. Las vistas son esplendidas, tanto de las montañas como de los pueblos del valle.

Todos en la cima con Llanars a nuestra espalda

Un merecido descanso

Rosa de los vientos

Ermita de Sant Antoni

El Pla de Bonaire desde la cima


Tras recuperarnos del esfuerzo y comer algo, iniciamos el descenso, en esta ocasión por el camino con escaleras, mucho más cómodo hasta alcanzar nuevamente el Pla de Bonaire. Allí un indicador nos informa que nos quedan más de 4 km hasta Camprodón. En total fueron unos diez kilómetros realizados en una matinal. A pesar de la distancia, no es una excursión muy dura, la subida es bastante suave por la carretera y se puede hacer fácilmente en tres horas con los niños.



Bajamos por las escaleras y salimos a un sendero...

...que nos devuelve al Pla de Bonaire

Nada, ¡a caminar!


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