Con los niños a cuesstas

Con los niños a cuesstas

viernes, 15 de julio de 2011

Gorgs del Torrent de la Cabana

Visitar los saltos de agua y las pozas, o "gorgs" en catalán, del Torrent de la Cabana es una de las mejores excursiones que pueden hacerse en la comarca del Ripollés. Es un recorrido de algo más de 9 kilómetros que puede resultar algo largo para un niño pequeño que no esté acostumbrado a caminar, no tanto por la distancia como por las continuas subidas y bajadas que haremos a lo largo de la ruta, y ya no digo si quieren bañarse en alguno de los gorgs. La excursión dura unas tres horas sin paradas para un adulto, por lo que podemos considerarla una salida de día completo, tomarlo con calma y dejar disfrutar a los pequeños con las frías aguas del torrente. Un consejo: evitar los días más calurosos del verano, en especial caminar en las horas del mediodía, y vigilar con las típicas tormentas que por la tarde suelen hacer su aparición. Ah, y si queréis bañaros llevar sandalias para no haceros daño en los pies con las piedras del fondo.

Distancia: 9 km.
Tiempo: 5 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 3 horas 15 minutos, sin paradas

Nota: Recomiendo visitar el web  http://www.els7gorgsdeltorrentdelacabana.cat/ antes de realizar esta excursión, ya que han cambiado parte del recorrido y han establecido una serie de normas de obligado cumplimiento.

Mapa de la ruta

Nos dirigimos al pueblo de Campdevànol para una vez allí tomar el desvío hacia Gombrèn. Sobre el km. 2,5 encontraremos a nuestra izquierda una estrecha pista que nos conduce al área de la Font del Querol, junto al  camping El Pirinenc, donde podemos dejar el coche. En este enlace viene una descripción detallada de la ruta que os podéis descargar en formato pdf. Todo el recorrido está perfectamente señalizado con marcas amarillas que encontraremos en los árboles y en las rocas cada pocos metros. Una vez aparcado el coche nos situamos frente al plafón informativo de la ruta y tomamos el camino de la derecha que nos conducirá, tras diez minutos de caminata, hasta el cruce con una pista asfaltada en un lugar conocido como Les Planes del Casal, teniendo a nuestra izquierda el torrente, a nuestra derecha el camping y cruzando un bosque donde predomina el aliso, o vern en catalán.

Plafón al inicio de la ruta

Encontramos más a lo largo del camino

Llegando al cruce de Les Planes del Casal

Una vez en el cruce giramos a la izquierda y subimos por las pista asfaltada hasta pasar la masía de Can Paraire que se dedica a la elaboración de queso de oveja. Pasada la masía, a nuestra izquierda sale un sendero descendente que tomamos tras sortear el cable que lo cruza para evitar el paso del ganado. Seguimos y llegamos hasta las aguas del torrente que no cruzamos. Subimos por una zona rocosa que sale a nuestra derecha y seguimos las marcas amarillas, visibles cada pocos metros.

Pasamos junto a Can Paraire

Tomamos el sendero que desciende

Subimos por una zona rocosa junto al torrente

Seguimos las marcas amarillas a través del bosque

El denso bosque de enebros se va alternando con zonas más despejadas, pequeños prados salpicados de pinos, donde encontramos otro plafón explicativo de la fauna que habita en la zona. Después de cruzar un pequeño riachuelo y una subida algo exigente, ya escuchamos el sonido de las aguas del primer gorg del día: el Gorg de la Cabana.


Pasamos por zonas más despejadas

Encontramos un nuevo plafón

Subimos paralelos al torrente

Ya divisamos el primer gorg


El Gorg de la Cabana esta compuesto de tres saltos que forman sendas pozas en el torrente. Aprovechamos para comer algo y los más pequeños remojar los pies.

Torrent de la Cabana

El segundo salto visto desde arriba

Cruzamos el torrente y subimos una pequeña cuesta. En este punto el sendero se bifurca y en ambos sentidos encontramos marcas verdiblancas y amarillas. Debemos girar hacia la derecha, no olvidemos que vamos remontando el torrente. A partir de aquí las marcas amarillas compartirán sendero con las verdes y blancas. De todas formas sólo nos importan las amarillas, que son las que nos acompañarán en todo el recorrido.

Señales que emcontraremos por el sendero

Continuamos por una camino muy bien marcado en busca del segundo gorg de la jornada: el Gorg de la Tosca. Llegamos a una señal que nos hace desviarnos del sendero principal para visitarlo. Su nombre se deriva, según el folleto informativo, de un tipo de piedra, la tosca, similar a las estalactitas que se forma cuando precipita el carbonato cálcico que lleva el agua del torrente sobre la roca.


Caminamos por zonas bastante abiertas

Señal

Gorg de la Tosca

Volvemos al camino principal y enfilamos un trozo de sendero en bastante mal estado que nos conduce al Gorg de l'Olla. Un poco antes de llegar nos encontraremos un nuevo plafón donde nos explica qué son las pozas (gorgs) y cómo se forman.


Volvemos al sendero principal

El camino se complica...

... y cuesta un poco más subir

Un nuevo plafón

Finalmente encontramos la señal hacia el Gorg de l'Olla. Nos desviamos por un caminito muy frondoso que transcurre casi por la orilla del torrente hasta llegar al lugar donde se forma el gorg. Es un lugar bastante tranquilo que invita a darse un remojón.


Gorg de l'Olla

Con mis peques

Regresamos nuevamente al camino y en menos de diez minutos llegamos al Gorg de la Bauma. Encontramos un grupo de barranquistas pegándose unos chapuzones en una poza inferior. Para bajar hay que tener cuidado, sobre todo con los niños. El acceso al gorg es algo difícil y aéreo y las piedras resbalan, aunque con cuidado se puede acceder al lugar. Realmente merece la pena observar cómo el agua ha formado la balma.


Regresamos al camino por la orilla del torrente

Nueva señal en el camino

Barranquistas saltando al agua

Finalmente llegamos al gorg

Gorg de la Bauma

Dejamos a los barranquistas en remojo y volvemos al camino. Antes de llegar a un punto donde se debe cruzar el torrente veremos desde el sendero el Gorg del Forat, llamado así por un hueco que hay a su derecha y que parece una cueva. No lo encontramos lo suficiente atractivo como para bajar y nos limitamos a observarlo desde lo alto.  Cruzamos el torrente saltando de piedra en piedra y seguimos las señales amarillas de un camino que sube por la izquerda y que, tras cruzar por unos prados, nos conduce al Gorg Petit de Colomer.

Subimos por el sendero

Cruzamos otro paso cerrado

Gorg Petit de Colomer

Nuevamente regresamos al camino principal, que tras un sube y baja y un fuerte repechón final, nos deja en una explanada desde la que divisamos el último gorg de la jornada: el Gorg de Colomer. Accedemos a él por un pequeño senderito en bajada que nos deja a los pies del torrente.


Llegamos al último gorg

Gorg de Colomer

Posando junto al salto

Acampamos en el lugar resguardándonos del sol en la poca sombra que encontramos. Los peques quieren meterse en el agua, y aunque no llevamos bañador así lo hacemos. Mª José, con un mayor sentido del ridículo que los hombres de la casa, se limita a quedarse en la orilla sacando fotos. Suerte que estamos solos, salvo tres jóvenes discutiendo sobre quién está más loco para tirarse a la poza desde lo alto del salto. El fondo es muy pedregoso y lamentamos no haber traido unas sandalias en la mochila, como se dedican a recordarnos las plantas de nuestros pies. Tras el baño, comemos a la sombra, resguardados del sol que a esa hora comienza a apretar.


Aprovechamos para darnos un pequeño chapuzón

Erik recuperando fuerzas

Para continuar con la ruta, descenderemos unos metros paralelos al torrente. Encontraremos un sendero con las marcas amarillas que, tras cruzar el torrente saltando entre las piedras, nos llevará a un cruce de caminos señalizado. No debemos cruzar el torrente en la zona del gorg subiendo por la fuerte pendiente que encontramos frente a nosotros. Aunque iremos a parar al mismo cruce de caminos, es un tramo duro y bastante dificultoso para los niños.


Cruzamos el torrente por encima de las piedras

Seguimos el senderito señalizado

En el cruce, seguiremos rectos por la deteriorada pista que en continua subida y rodeados de pinos nos llevará hasta un mirador desde donde se contempla la Vall d'Estiula y la Sierra de Montgrony, con cimas como La Covil y Costa Pubilla. Seguimos subiendo y llegaremos al Collet del Colomer, donde tras superar un nuevo paso alambrado llegamos a un nuevo mirador, éste sobre la Vall de Baussacs y desde donde tenemos una buena panorámica de las montañas del Ripollès. Un plafón nos ayuda a identificarlas.


Vistas de la sierra de Montgrony

Comenzamos a descender por una pista amplia que nos llevará hasta una zona de prados donde se encuentra la Masía de Baussacs. Jan comienza a dar síntomas de fatiga (hace bastante calor) y me lo monto a caballito un rato. Desde los prados tenemos una amplia visión del Taga y Sant Amand.

Jan cambia el bastón por el caballo durante un rato

Bajamos por una amplia y deteriorada pista

Llegamos a los prados de la Masía de Baussacs

Masía de Baussacs


 Nos encontramos en la parte final de nuestro recorrido. Tras superar un último paso alambrado, entramos en una zona muy sombría conocida como la Avellaneda. Un nuevo plafón nos instruye sobre las características de este lugar. Sólo hay que seguir las marcas amarillas unos minutos más hasta desembocar junto a las mesas del Area de Font Querol. Cruzamos el puente sobre el torrente y cogemos el coche en dirección al hotel.


Plafón en La Avellaneda

Llegamos a Font Querol

Puente sobre el torrente

Esta es la primera excursión de varías que hemos realizado en los días que hemos pasado en la Vall de Ribes. Nos hemos alojado en el Hotel Terralta (http://www.hotelterralta.com/) y lo quiero recomendar. Se trata de un sencillo pero muy cómodo hotel de montaña a escasos 4 km de Ribes de Freser, enclavado en un bellísimo paraje con unas vistas impresionantes al Taga y donde nos han tratado estupendamente.