Visitar los saltos de agua y las pozas, o "gorgs" en catalán, del Torrent de la Cabana es una de las mejores excursiones que pueden hacerse en la comarca del Ripollés. Es un recorrido de algo más de 9 kilómetros que puede resultar algo largo para un niño pequeño que no esté acostumbrado a caminar, no tanto por la distancia como por las continuas subidas y bajadas que haremos a lo largo de la ruta, y ya no digo si quieren bañarse en alguno de los gorgs. La excursión dura unas tres horas sin paradas para un adulto, por lo que podemos considerarla una salida de día completo, tomarlo con calma y dejar disfrutar a los pequeños con las frías aguas del torrente. Un consejo: evitar los días más calurosos del verano, en especial caminar en las horas del mediodía, y vigilar con las típicas tormentas que por la tarde suelen hacer su aparición. Ah, y si queréis bañaros llevar sandalias para no haceros daño en los pies con las piedras del fondo.
Distancia: 9 km.
Tiempo: 5 horas, con paradas
Tiempo para un adulto: 3 horas 15 minutos, sin paradas
Nota: Recomiendo visitar el web http://www.els7gorgsdeltorrentdelacabana.cat/ antes de realizar esta excursión, ya que han cambiado parte del recorrido y han establecido una serie de normas de obligado cumplimiento.
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| Mapa de la ruta |
Nos dirigimos al pueblo de Campdevànol para una vez allí tomar el desvío hacia Gombrèn. Sobre el km. 2,5 encontraremos a nuestra izquierda una estrecha pista que nos conduce al área de la Font del Querol, junto al camping El Pirinenc, donde podemos dejar el coche. En este
enlace viene una descripción detallada de la ruta que os podéis descargar en formato pdf. Todo el recorrido está perfectamente señalizado con marcas amarillas que encontraremos en los árboles y en las rocas cada pocos metros. Una vez aparcado el coche nos situamos frente al plafón informativo de la ruta y tomamos el camino de la derecha que nos conducirá, tras diez minutos de caminata, hasta el cruce con una pista asfaltada en un lugar conocido como Les Planes del Casal, teniendo a nuestra izquierda el torrente, a nuestra derecha el camping y cruzando un bosque donde predomina el aliso, o vern en catalán.
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| El camino se complica... |
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| ... y cuesta un poco más subir |
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| Un nuevo plafón |
Finalmente encontramos la señal hacia el Gorg de l'Olla. Nos desviamos por un caminito muy frondoso que transcurre casi por la orilla del torrente hasta llegar al lugar donde se forma el gorg. Es un lugar bastante tranquilo que invita a darse un remojón.
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| Gorg de l'Olla |
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| Con mis peques |

Regresamos nuevamente al camino y en menos de diez minutos llegamos al Gorg de la Bauma. Encontramos un grupo de barranquistas pegándose unos chapuzones en una poza inferior. Para bajar hay que tener cuidado, sobre todo con los niños. El acceso al gorg es algo difícil y aéreo y las piedras resbalan, aunque con cuidado se puede acceder al lugar. Realmente merece la pena observar cómo el agua ha formado la balma.
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| Regresamos al camino por la orilla del torrente |
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| Nueva señal en el camino |
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| Barranquistas saltando al agua |
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| Finalmente llegamos al gorg |
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| Gorg de la Bauma |
Dejamos a los barranquistas en remojo y volvemos al camino. Antes de llegar a un punto donde se debe cruzar el torrente veremos desde el sendero el Gorg del Forat, llamado así por un hueco que hay a su derecha y que parece una cueva. No lo encontramos lo suficiente atractivo como para bajar y nos limitamos a observarlo desde lo alto. Cruzamos el torrente saltando de piedra en piedra y seguimos las señales amarillas de un camino que sube por la izquerda y que, tras cruzar por unos prados, nos conduce al Gorg Petit de Colomer.
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| Subimos por el sendero |
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| Cruzamos otro paso cerrado |
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| Gorg Petit de Colomer |
Nuevamente regresamos al camino principal, que tras un sube y baja y un fuerte repechón final, nos deja en una explanada desde la que divisamos el último gorg de la jornada: el Gorg de Colomer. Accedemos a él por un pequeño senderito en bajada que nos deja a los pies del torrente.
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| Llegamos al último gorg |
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| Gorg de Colomer |
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| Posando junto al salto |
Acampamos en el lugar resguardándonos del sol en la poca sombra que encontramos. Los peques quieren meterse en el agua, y aunque no llevamos bañador así lo hacemos. Mª José, con un mayor sentido del ridículo que los hombres de la casa, se limita a quedarse en la orilla sacando fotos. Suerte que estamos solos, salvo tres jóvenes discutiendo sobre quién está más loco para tirarse a la poza desde lo alto del salto. El fondo es muy pedregoso y lamentamos no haber traido unas sandalias en la mochila, como se dedican a recordarnos las plantas de nuestros pies. Tras el baño, comemos a la sombra, resguardados del sol que a esa hora comienza a apretar.
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| Aprovechamos para darnos un pequeño chapuzón |
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| Erik recuperando fuerzas |
Para continuar con la ruta, descenderemos unos metros paralelos al torrente. Encontraremos un sendero con las marcas amarillas que, tras cruzar el torrente saltando entre las piedras, nos llevará a un cruce de caminos señalizado. No debemos cruzar el torrente en la zona del gorg subiendo por la fuerte pendiente que encontramos frente a nosotros. Aunque iremos a parar al mismo cruce de caminos, es un tramo duro y bastante dificultoso para los niños.
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| Cruzamos el torrente por encima de las piedras |
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| Seguimos el senderito señalizado |
En el cruce, seguiremos rectos por la deteriorada pista que en continua subida y rodeados de pinos nos llevará hasta un mirador desde donde se contempla la Vall d'Estiula y la Sierra de Montgrony, con cimas como La Covil y Costa Pubilla. Seguimos subiendo y llegaremos al Collet del Colomer, donde tras superar un nuevo paso alambrado llegamos a un nuevo mirador, éste sobre la Vall de Baussacs y desde donde tenemos una buena panorámica de las montañas del Ripollès. Un plafón nos ayuda a identificarlas.
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| Vistas de la sierra de Montgrony |
Comenzamos a descender por una pista amplia que nos llevará hasta una zona de prados donde se encuentra la Masía de Baussacs. Jan comienza a dar síntomas de fatiga (hace bastante calor) y me lo monto a caballito un rato. Desde los prados tenemos una amplia visión del Taga y Sant Amand.
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| Jan cambia el bastón por el caballo durante un rato |
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| Bajamos por una amplia y deteriorada pista |
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| Llegamos a los prados de la Masía de Baussacs |
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| Masía de Baussacs |
Nos encontramos en la parte final de nuestro recorrido. Tras superar un último paso alambrado, entramos en una zona muy sombría conocida como la Avellaneda. Un nuevo plafón nos instruye sobre las características de este lugar. Sólo hay que seguir las marcas amarillas unos minutos más hasta desembocar junto a las mesas del Area de Font Querol. Cruzamos el puente sobre el torrente y cogemos el coche en dirección al hotel.
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| Plafón en La Avellaneda |
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| Llegamos a Font Querol |
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| Puente sobre el torrente |
Esta es la primera excursión de varías que hemos realizado en los días que hemos pasado en la Vall de Ribes. Nos hemos alojado en el Hotel Terralta (
http://www.hotelterralta.com/) y lo quiero recomendar. Se trata de un sencillo pero muy cómodo hotel de montaña a escasos 4 km de Ribes de Freser, enclavado en un bellísimo paraje con unas vistas impresionantes al Taga y donde nos han tratado estupendamente.